Como veíamos en el post anterior ¿Qué nos estamos jugando en materia de Igualdad en la Empresa? , la realización del Plan de Igualdad de empresa, es en sí mismo un reto. Más allá de ser un conjunto de medidas dispersas, constituye un proyecto que como cualquier otro, consta de unas fases, unos tiempos de desarrollo, así como el compromiso y el trabajo en equipo y de forma coordinada, de numerosas personas.

Nuestro Plan de Igualdad de Empresa debe hablar de quienes somos, reflejar nuestros valores y nivel de compromiso en materia e igualdad de género, y servir como referente de hacia dónde queremos evolucionar en el ámbito en el que desarrollamos nuestra labor. Si queremos realizar un Plan de Igualdad en 2021, debemos tener en cuanta además, las novedades en materia de normativa legal publicadas a finales del pasado año.

Por tanto, es importante tomarse el tiempo para reflexionar sobre una serie de cuestiones de cara a su planificación:

  • ¿Quién va a realizar el Plan de Igualdad? Decidir quién va a ser el responsable de dirigir el proyecto es un primer paso fundamental, que va a marcar la dirección del mismo, y sus posibilidades de éxito. Debe depender de varios factores como son el tamaño de la empresa, y por tanto la posibilidad de crear un área específica de igualdad, o en caso contrario el contratar un asesor externo en materia de igualdad, que junto con la dirección de la empresa, o la persona responsable de Recursos Humanos, realice el plan. Si no tenemos en plantilla nadie con experiencia y formación muy actualizada en esta materia, es totalmente recomendable contar con un asesor externo por horas, que nos guie y acompañe, supervisando el cumplimiento legal, o directamente poner en sus manos la gestión completa del plan, lo que supondrá una inversión económica mayor. En cualquier caso y como hemos visto, la inversión no es comparable a las sanciones de las que nos protege. Esto nos lleva al segundo punto.
  • ¿Qué necesito tener en cuenta antes de empezar? Para empezar, desde la empresa necesitamos tomar conciencia de que se requiere de una inversión económica y en recursos materiales y humanos. Tanto si lo va a realizar nuestro propio personal como si decidimos contar con ayuda externa, asumir que estamos ante una nueva área de trabajo es fundamental para evitar infravalorar el trabajo que tenemos por delante. Y esto significa que necesitaremos dedicar tiempo, recursos materiales y humanos así como económicos para tener éxito, y que dependiendo del tamaño de nuestra empresa, contratar personal específico que lo lleve a cabo puede suponer incorporar a la plantilla más de una persona.
  • ¿Qué no debo hacer? Mi recomendación es dudar de los servicios que ofrecen “packs” cerrados “low cost”, ya que lo que necesitamos realmente no es un paquete con unos cuantos manuales y un curso online, sino un profesional que entienda que un Plan de Igualdad es “un traje a medida”de cada empresa. Alguien que esté disponible cuando nos surgen problemas, que nos acompañe a las reuniones de negociación con los representantes de los trabajadores y que esté presente durante las diferentes fases del proceso, para encauzarlo de nuevo si surgen las dificultades. Poner un precio base y cerrado desde el comienzo a todo esto, desde mi experiencia, no es realista, y puede terminar dejando a tu empresa desprotegida. Y si no que se lo pregunten a cualquier Project Manager, el experto por antonomasia en la gestión de proyectos.
  • ¿Qué formación deben tener las personas que van a gestionar el Plan de Igualdad? Para responder a esta cuestión es necesario entender en que consiste el trabajo que van a realizar. En primer lugar deben conocer al dedillo la normativa actual en materia de igualdad, porque el plan debe ser acorde con lo estipulado por la ley. Por tanto deben ser profesionales formados en la realización de Planes de Igualdad y su normativa vigente (y cambiante), así como en el área de retribución (nóminas y salarios), dado que deberán llevarse a cabo cálculos de brecha salarial como parte del plan. Es importante que pertenezcan al ámbito de RRHH, dado que la igualdad en la empresa se encuadraría dentro de la gestión de personas y por la confidencialidad y la delicadeza de algunas materias que la conforman (como por ejemplo el acoso sexual y por razón de sexo). Uno de los requisitos fundamentales es la formación como Agentes de Igualdad, lo que les da la perspectiva, antecedentes y conocimientos necesarios para proponer medidas, recursos, acciones, así como predecir su valor en el contexto de las políticas actuales a nivel nacional y comunitario. Por último y no menos importante, deben ser especialistas en la resolución de conflictos, mediación y negociación laboral. La importancia de este requisito es que para estar hecho conforme a la ley, el Plan de Igualdad debe ser un plan negociado con los trabajadores a través de sus representantes legales. Por ello es necesario contar con personas que sepan mediar en procesos laborales con la finalidad de llegar a acuerdos.

Como veis, la realización del Plan de Igualdad no es una cuestión baladí ni una montaña pequeña de escalar. Sin embargo hay estudios que ya constatan que contar con un Plan de Igualdad de empresa en 2021, tiene importantes beneficios no solo a la hora de evitar repercusiones legales por incumplimientos, si no como una herramienta para atraer el talento y acercar a trabajadores y empresa al contribuir a crear un clima de protección y respeto por los derechos humanos en el ámbito laboral, reducir la rotación y el absentismo, así como el número y gravedad de los conflictos internos, las bajas por enfermedad etc. Por si esto no fuera suficiente, también dan cuenta de nuestra aportación de valor como empresas a la sociedad. Y aún no hemos más que empezado a ver los primeros beneficios de este nuevo campo de trabajo.

¡Estaremos atentos para informaros!

Si necesitas ayuda para realizar tu Plan de Igualdad de empresa, contáctanos. En Better Value HR te ofrecemos asesoramiento personalizado, y si prefieres, nos encargamos de todo.